En la entrada anterior contaba que iba a correr en los próximos días la Carrera del Ebro y a la semana siguiente la Maratón de Barcelona, también decía que durante la semana siguiente iba a colgar la crónica de la Carrera del Ebro, bueno esto último no pudo ser, así que con cierto retraso os voy a contar lo que pasó en ambas carreras…

De la primera de las dos citas no hay mucho que contar, el plan era un entreno con dorsal y eso es lo que fue, con la única salvedad de que el viernes anterior me había aparecido, mientras entrenaba, una pequeña molestia en el talón izquierdo. Para prevenir algún problema mayor y dado que la carrera era por montaña decidí salir con zapatillas de trail, lo cual no fue para nada una buena idea. En el kilómetro 15 de los 30 que tenía la prueba me empezaron a salir ampollas en ambos pies, que en el kilómetro 22 me hacían tener que andar en las subidas porque era imposible correr pisando con la parte delantera del pie… Al final, con ampollas incluidas hice un tiempo de 2h18 con un ritmo medio de 4’30”/km. La parte mala fue que con mis ampollas no pude seguir a Imanol y Pinchi que iban a ritmo de entrenamiento también.

Durante la semana mi mayor preocupación fue curar las ampollas e intentar paliar lo más posible el dolor del talón con visita al fisio incluida, quería llegar a la salida de la maratón del domingo siguiente con las menores molestias posibles, la idea era hacer otro entrenamiento con dorsal, pero cuantos menos dolores tuviera mucho más llevadero sería todo… Entre luchar contra las ampollas y entrenos suaves se pasó la semana,  llegó el viernes por la tarde, momento de preparar todo para el sábado por la mañana salir rumbo a Barcelona. El sábado Luna y yo habíamos quedado con Patxi, Sofia, Imanol y Morgan, que venían desde Donosti, en una gasolinera para ir los dos coches juntos hasta el hotel. Como tengo por costumbre, mi intención era salir a trotar 20 minutillos para dejar las piernas listas para el día siguiente, pero al ponerme las zapatillas me di cuenta de que no era buena idea, tenía bastante molestias tanto por una de las ampollas que se me había vuelto a abrir en el entreno del jueves como por el talón, así que me quede en casa a la espera de la hora de salir. Cuando llegamos al punto de reunión me acordé de que me había dejado mi famosa tortilla de azúcar para desayunar el domingo en casa… había que volver…  mientras el resto salieron de camino a la ciudad condal.

El resto del día por Barcelona se pasó comiendo pasta, descansado, recogiendo los dorsales y poco más.

Al día siguiente quedamos a las 6.30 en el restaurante del hotel los 6 para desayunar, yo previamente me había tomado mi desayuno de antes de las carreras (si, mi tortilla de azúcar), así que únicamente me tomé un café solo para terminar de despertarme. Una vez terminado mi café los dejé terminado de desayunar, me subí a por mí mochila y me fui dando un paseo hasta la salida. Acaba de llover, las calles estaban mojadas pero hacía muy buena temperatura, algo más de 10 grados y nublado, ideal para correr… ya en la zona de la Plaza de España me quito el chándal y dejo la mochila en el guardarropa, a mover un poco para ir cogiendo sensaciones. A las 8, media hora antes de la salida, habíamos quedado los 6 en una zona de la salida, para despedirnos y desearnos todos suerte. Patxi, Imanol y yo nos encaminamos a los cajones de salida y Luna, Morgan y Sofía ya de camino al kilómetro 15 que era donde habíamos quedado en vernos, en el 15 y luego en el 28.
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Últimos instantes antes de la salida, nervios, tiro la camiseta de calentamiento a una esquina, empieza a llover un poco, suena “Barcelona” de Freddie Mercury y Caballé y se da el pistoletazo de salida, ¡a por mí séptima maratón! Mi idea era salir a un pulso controlado y no ir forzando, con lo cual el tiempo esperado suponía que iba a estar algo por debajo de 3h15, pero no mucho, simplemente salía a disfrutar. Durante los primeros kilómetros voy cogiendo el ritmo, encontrando buenas sensaciones y manteniendo un ritmo por debajo de 4’15” al pulso que tenía como objetivo. Paso el kilómetro 14 por debajo 1 hora y veo a Luna, Morgan y Sofía animando entre la gente, Luna me da un avituallamiento líquido que tenía preparado. Va todo bien, demasiado bien, y ni me acuerdo de las ampollas ni mi talón… Llega el paso por la media maratón, lo hago por debajo de 1h29, aún queda mucho por delante, el maratón aún no ha empezado (como oí una vez, la maratón es un 10000 con un calentamiento de 32 km). Llego al kilómetro 28 con parada técnica incluida en el 27 (hacer pipí), por debajo de las 2 horas justo en ese momento veo de nuevo a las chicas animándome, no pensaba que llegaran para mi paso por este punto.  Me lo empiezo a creer... ¿y si bajo de 3 horas? Queda mucho pero me planteo intentarlo, me noto bien de fuerzas aunque nunca se sabe donde puede aparecer el muro.  Sabía que llevaba a la liebre de 3h por detrás de mí, así que únicamente tenía que preocuparme de que no me pasara y llegaría a meta por debajo del tiempo…  En la zona que la carrera va paralela a la playa he de reconocer que pasé algún momento malo pero había que aguantar, tenía controlado al grupo de 3 horas por detrás.  Los kilómetros seguían consumiéndose, pero sabía que desde el 40 hasta meta hay una autentica encerrona en forma de avenida grande, recta y con subida. El año pasado ahí se me vino encima todo y este año podría volver a pasar, había que llegar con algo en la reserva para superarlo…  Pasé a los pies de Colón para entrar en el 40, tenía justo detrás la liebre de las 3 horas, era el momento de sacar todos los entrenamientos que llevaba encima, los kilómetros recorridos y todo lo que me quedara si quería cumplir un sueño, no quedaba otra, apretar los dientes, agachar la cabeza y tirar hacia delante, con un montón de gente animando a los lados el dolor se hace menor y llego a Plaza de España, giro a izquierda, el kilómetro 42, levanto la cabeza y esta la meta, quedan 195 metros. Miro el crono de la carrera, ha pasado por unos segundos las 3 horas, miro el mío, aún estoy en 2 horas 59, no se los segundos,  hay que seguir apretando, finalmente paso debajo del arco, paro el crono, lo miro y 2:59:36, ¡lo he conseguido! ¡he bajado de 3 horas en la distancia mágica!

Felicitar a Imanol y Patxi que acabaron ambos el maratón siendo para este último la primera vez que lo consguía y con unas ampollas bastante interesantes ya de salida.


 





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